sábado, 13 de diciembre de 2008

sagasi_Mi confrontacion con la docencia

Mi confrontación con la docencia

Entre la docencia y mi profesión:

Estoy convencida que elegir la profesión y a la pareja con la que quieres compartir el resto de tu vida, es algo tan importante y delicado que si te equivocas provoca infelicidad no sólo a tu persona, sino a todos los que te rodean, con este pensamiento a la hora de decidir que carrera estudiar lo hice de una manera cautelosa para ello, realicé una lista de pros y contras, y hasta de las oportunidades para entrar a las carreras que me atraían y posteriormente conseguir trabajo.

Del turismo me atrae visitar lugares para conocer su historia, sus bellezas naturales como culturales, su gente y el folklore, desde pequeña he soñado con conocer mi república mexicana llena de contrastes, grandes capitales, pueblos que parecen insignificantes y como decía un tío mío, “en relación a las mujeres y los pueblos no los hay feos, ni feas, algo tienen que tener: su plaza, su kiosco, su comida, algo”. La realidad a veces desencanta los sueños, no del todo, pero al empezar a trabajar en el hotel Hyatt Regency en 1983, recién abría sus puertas y yo estaba por terminar la facultad, trabajé casi dos años como cajera departamental donde pude “vivir” la desarticulación entre la escuela y el área laboral, hay cosas básicas que te enseñan los profes, y con el tiempo se va uno adaptando, sin embargo el hotel se me hacía frío, hueco, vacío, yo realmente no quería hacer una carrera ahí, fue entonces que vino mi conflicto: ¿Acaso esto es Turismo?, ahora mi tarea, era encontrarle un sentido a la profesión que tanto amaba.

Gracias a Dios, después de haber renunciado al hotel, tuve otros trabajos, pero la gran oportunidad se presentó cuando me ofrecieron dar clases de Turismo en Zacatecas, ahí empezó mi verdadera aventura. Sabía que no iba a ganar mucho, pero me entusiasmó la idea de explotar mi profesión y enfocarla a la educación. Recuerdo que las primeras clases sentía huecos y retortijones en el estómago, pero poco a poco me fui acoplando a “mi nueva vida”.

Toda la ansiedad, y el nerviosismo empezaron a disiparse y poco a poco empecé a dominar la práctica docente, “prueba y error” ¿Quién no ha recurrido a esto? Ya lo hemos leído varios en el ensayo del maestro José M. Esteve. Cuando algo te funciona colega no lo dejes, pero si incurriste en errores trata de evitarlos a toda costa. A todos nos gustaba ir al taller de Turismo, pues preparábamos variedad de platillos y bebidas y luego tratábamos de ambientar el tipo de servicio que nos marcaba el programa, por ejemplo: servicio “ruso”, “francés”, “buffet”, entre otros, tenían mucha imaginación y vivíamos las representaciones, y cómo no, al final nos las comíamos. Gran parte de mis alumnos tenían trabajos en restaurantes y hoteles, así que era una retroalimentación lo que hacíamos y en muchas ocasiones ellos me decían cómo hacer tal o cual cosa, yo me dejaba y me hacía como otra alumna o compañera. Empecé a sentir orgullo por mi profesión y me identificaba con mis alumnos.

Sin embargo actualmente tengo que reconocer que el grueso de mis alumnos de bachillerato están actualmente enfrentando problemas muy serios, mi escuela registra altos índices de deserción, de reprobación, de embarazos no deseados, de familias desintegradas de chavos con problemas de adicción, de jóvenes que no saben lo que quieren, cuando uno como maestro les quiere llegar no encuentro el cómo ¿Cómo hablar su mismo lenguaje? ¿Si pudiera adivinar sus pensamientos?

Con todo esto, aún así vale la pena seguir intentando, vale la pena colocar el grano de arena ¿no lo creen así compañeros maestros?

Sandra Galván <><

1 comentario:

  1. Saludos Sandra:

    Te quiero comentar que algo que me agrada de tí, es la injundia y los deseos de salir siempre trinfante de los desafíos que se te presentan, pero también de como transmites dicha actitud, bueno, al menos eso me pasa. Yo creo que esa actitud es muy valiosa cuando trabajas con grupos de personas, como es el caso de tus estudiantes, pues seguramente eso se refleja en su desempeño académico.

    Mira, decidí comentar sobre este escrito tuyo, porque lo recuerdo cuando lo presentaste al inicio de la especialidad, y me llamó la atención la determinación con que escribes, así como las analogías que estableces, y qué bueno que te dediques a la docencia, pues en verdad que necesitamos de esfuerzos titánicos para tratar de que nuestros estudiantes superen las deficiencias propias de un país en el que han dejado en el olvido a la educación real.

    Por último, gracias por tu comentario, me es alentador, y lo necesito, porque a veces mi ánimo se desvanece debido a los excesos de las actuales autorides del plantel donde trabajo.

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